Viajar solo con bebés y niños.

Me acuerdo el temor que sentí al viajar la primera vez sola con mi hija. Ella tenía 3 meses y nos esperaba un viaje de 12 horas de puerta a puerta en coche, tren y finalmente avión . Suelo viajar bastante sola, esta parte no me preocupaba, pero acompañada de mi bebé de 3 meses ya era diferente... ¿Cómo voy a tener suficientes manos para todo?¿ Cómo pasaré el control de seguridad sin ayuda? ¿Quién sujetará a mi hija mientras me quito los zapatos, cierro el carro y lo subo a la cinta? Tenía mil y una preguntas.

Ahora ya somos viajeras experimentadas las dos, y en diferentes ocasiones  repetimos la experiencia de ir solas. Me dí cuenta que si me olvido del estrés y mis temores es un rato muy agradable con mi hija.
Ante todo hay que tener en cuenta la edad del bebé. Existe una creencia general que cuánto más mayor, mejor y yo estoy convencida que todo lo contrario. Era mucho más fácil viajar con mi hija cuando era un bebé. Pesaba menos, la llevaba en un portabebés delante, porque no andaba aún, tomaba pecho así que me podía olvidar de llevar fiambreras, cucharitas o toda la bolsa de la comida y dormía bastante más que ahora. Por el contrario, ahora ya participa activamente en el viaje, le interesa todo lo que la rodea, cantamos, charlamos durante el viaje, es más divertido.

Lo más importante: la actitud positiva.  Si yo estoy bien, con ganas y tranquila, mi hija también y el viaje se convierte en una aventura para disfrutar. (bueno la fila en el control de seguridad por arte de magia no será un circo divertido...) Por el contrario, si estoy nerviosa, temo lo que va a pasar, lo transmito a mi hija y estará insoportable... Una vez por motivos familiares tenía que volver a Hungría urgentemente sin planificación, nerviosa. Fue un viaje memorable y no por lo agradable que fué...

La planificación es importante. No siempre se puede adaptar el viaje a los horarios de siesta del bebé, como se suele recomendar, pero es verdad que con tiempo se puede simplificar el trayecto. Los transbordos entre autobús y tren, el viaje al aeropuerto, el tiempo de espera de las escalas que hay, con tiempo podemos buscar la opción más económica y cómoda para nosotros. Un apunte si ya mencionamos los viajes en tren, en Renfe si viajas sol@ con un bebé, puedes solicitar el servicio ATENDO para personas de movilidad reducida. Hay que indicarles que es para una persona que viaja con bebé y necesita sus servicios, habrá personal al subir y bajar del tren para ayudar con el cochecito y con el equipaje. Es todo un lujo.

Viajar ligero - es el aspecto que más solemos dejar de lado y es uno de los más importantes. Ya escribimos sobre cómo preparar el equipaje de mano para viajar con un bebé, pero si vas solo o sola lo de viajar ligero es imprescindible. Siento recordar a todo el mundo que solo tenemos dos brazos y manos. Con estas dos, tenemos que llevar el equipaje, sacar nuestro pasaporte, la cartera para pagar el billete de tren, coger el teléfono si suena y sujetar al peque que nos acompaña. Cuánto más peso, más bolsa, más agobios y más nervios. Ligero no solo me refiero a poco peso, sino de pocos bultos. Cuántos menos mejor. Porque con el número de bolsas crece exponencialmente el riesgo de olvidar alguna de ellas en algún sitio. Cada vez que cambiamos de sitio (salimos del bar, bajamos de autobús, del tren, estamos embarcando) hago un recuento mudo de nuestras pertenencias y cuánto más corta es la lista más fácil de no olvidarme de nada. A mí me funciona mi mochila transformable en portabebe como equipaje de mano, mi bolsa con la documentación y móvil en una bandolera dejándome así libre las dos manos. Cuando mi hija era más pequeña siempre llevaba un portabebés de tela, que no pesa nada y ocupa poco y podía llevarla sin tener que sujetarla.

Respecto a la silla o cochecito - depende de cada viaje y de cada persona. Algunas veces lo llevaba y otras veces no. Si la llevamos, hay que tener en cuenta que se puede llegar hasta la puerta del avión con la silla, pero antes hay que pasar por el check-in para que pongan una pegatina en ella. Hay que pasar con él el control de seguridad, tiene que entrar en el escaner (no por la puerta metálica) asi que hay que doblarlo y subirlo a la cinta. Yo al final prefería facturarlo para evitar todo esto. Además al salir del avión no es lo normal que nos espere el carrito ahí, nos lo devolverán en la cinta de equipajes y normalmente no en la que salen las maletas sino en la del equipaje especial. Por esta razón suelo llevar siempre el portabebés porque durante este rato de recoger la maleta e ir a buscar la silla a otra cinta viene muy bien.

Equiparse bien - Como el espacio y el peso es limitado, si viajamos a menudo merece la pena invertir en artículos específicos. Una trona de viaje de tela que cabe en un bolsillo, un portabebés muy ligero, organizadores que nos permiten separar cada cosa en una bolsa diferente (comida, ropa de recambio, juguetes etc.) un estuche cambiador para tener todo a mano para ir al baño y cambiar el bebé.
Y para mí desde que mi hija anda imprescindible es el arnés de seguridad. Una vez lo olvidé y nunca más. Porque no es real esperar que siempre vayan de la mano. O que no puedan escurrirse de las manos y correr.. O que durante todo el viaje no haya una situación que necesitemos las dos manos y tengamos que soltarlos un momento. Son horas de viaje, son situaciones y sitios nuevos para explorar... Para esperar en el andén del tren, en la estación abarrotada de gente, en el control de seguridad del aeropuerto dónde necesitamos las dos manos para descalzarnos y a la vez dónde por razones de seguridad no podemos soltarles ni un momento.

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