Entrenar y ser padres ¿hay tiempo para todo?

Me levanto  pronto, cojo  la bici y tras 40 km de entrenamiento llego a Caldearenas desde donde saldremos hoy domingo a hacer una pequeña excursión familiar. Allí acaba de llegar Judith con Mara en el coche, guardamos la bici, cogemos la mochila portabebé y nos vamos a ver caballos porque así se lo prometimos. A la vuelta será parecido, yo volveré en bici y hoy la mamá se adelanta para darle de comer.
Este día es un ejemplo de como nos organizamos para poder conciliar el deporte a un cierto nivel con la nueva vida cuyo protagonista es nuestro bebé.
En mi caso el deporte siempre ha formado parte de mi vida, y ya sea como participante en competiciones o como preparación para retos personales, el entrenamiento forma parte de mis rutinas.
El nacimiento de Mara supuso además de uno de los momentos esencialmente felices de nuestra vida una reorganización y adaptación de nuestros hábitos. La planificación es la clave, y aunque al principio es algo estresante, luego pasa a ser rutinario, y como en todo hay que sumarle un tiempo extra a tus actividades para los imprevistos que obligatoriamente van a ocurrir.
Adaptarse es más o menos natural, así que en el día a día me resulta mucho más fácil ir a correr por lo simple y flexible que resulta que ascender picos o realizar grandes rutas de bici. Tu mismo cuerpo te lo pide, y una horita corriendo da para mucho y te permite aprovechar cualquier hueco.
En montaña me he echo un especialista en las "rutas guarde", y así me escapo a lugares cercanos con la condición de a las 13 estar recogiendo a la peque.
Los proyectos más grandes, requieren de mucha organización e incluso negociación con la pareja. Así la Transpirenaica en btt, o el proyecto de este año #larutadeMara, se van fraguando lentamente, haciendo coincidir fechas y "entrenos" con pequeños viajes que hacemos los tres.
Seguro que cada uno tiene sus trucos para organizarse, pero a mí me parece vital el pasar tiempo de calidad con mi hija, y repartir las tareas para disfrutar de cada momento especial.
Por supuesto que hábitos cotidianos como pasear con el bebé, patinar o correr con carros específicos para ello, excursiones con mochilas portabebés y carritos de bebé todoterreno, o desplazarse en bici con sillas para bebés, son actividades que nos mantienen en forma y complementan el entrenamiento más específico sin olvidar nunca que lo más importante por encima de nuestra puesta en forma es que disfrute el peque de la actividad.
En resumen, el deporte y los bebés no son incompatibles, solo es cuestión de priorizar en cada momento, organizarse e integrarlo como una actividad más, conociendo en todo caso nuestras limitaciones y ventajas.
A disfrutar mamas y papas deportistas, y recordad que nuestro estilo de vida será el imitado por nuestros hijos.
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